jueves, 23 de agosto de 2012

Felipe Vallese: una historia militante, una vida joven que todavía resiste



Es una de las grandes historias de vida que tiene el peronismo y es deber de buen argentino no olvidarla, mantenerla siempre presente en la memoria colectiva de nuestro pueblo. Es ejemplo de compromiso militante y faro de referencia moral para todos los que hablan de coraje político.

FELIPE VALLESE era obrero metalúrgico, peronista y fundador de la Juventud Peronista. Corrían los tiempos de la proscripción y del decreto dictatorial 4161 y todo lo peronista era pasible de cárcel y persecución.

Felipe Vallese fue secuestrado el 23 de agosto de 1962 y jamás se supo nada de él. Algunos sostienen que fue el primer desaparecido, pero entendiendo el triste recorrido del cuerpo de Evita a lo largo de muchos años luego de la “Revolución Fusiladora”, podemos sostener que ella también fue nuestra primer desaparecida.

La historia de Felipe está llena de injusticias porque es la misma historia de un pueblo que tiene sus alforjas llenas de injusticias reiteradas.

A 50 años del día de su desaparición con tan sólo 22 años, le rendimos homenaje a un argentino que nunca claudicó por defender los derechos y la dignidad de su pueblo, que no renunció a resistir todo tipo de regímenes políticos y dejó una semilla germinando para que florezcan nuevas generaciones de jóvenes peronistas.

¿Quién fue Felipe Vallese?

Bajo el título "Como en Chicago", el diario El Mundo publicó el 25 de agosto de 1962 lo que sigue: "Rarísimo suceso en Flores Norte, que la policía dice ignorar. Frente al 1776 de Canalejas, a las 23:30 del jueves, un hombre fue secuestrado. Desde hacía varios días, había autos ’sospechosos’ en las inmediaciones. Una estanciera gris frente a aquel número; un Chevrolet verde en Canalejas y Donato Álvarez. Y un Fiat 1100 color claro, en Trelles y Canalejas. Dentro de ellos, varios hombres. Y otros, en las inmediaciones de los coches. A la hora citada, el automóvil de Donato Álvarez hizo guiños con los focos, señalando el avance del ’hombre’. Le respondieron, y todos convergieron sobre él. Se le echaron encima y lo golpearon. Y pese a que se aferró con manos y uñas al árbol que está frente al número señalado, lo llevaron a la estanciera gris, que partió velozmente con las puertas abiertas...".

La información dice que varios vecinos, alarmados por los gritos, se acercaron al lugar. Un hombre armado con una pistola 45 los amenazó: "Esto no es para ustedes. Píquenselas si no quieren ligarla". Se tuvieron que ir, pero avisaron a la policía. Al día siguiente, el reportero de El Mundo preguntó en la comisaría 50. "Es la primera noticia que tenemos", le dijeron.

El secuestrado se llamaba Felipe Vallese, tenía 22 años y trabajaba como obrero metalúrgico. Era peronista. Es el primer desaparecido político de Argentina.

Alumno, obrero y militante

Felipe nació el 14 de abril de 1940 en el barrio de Flores. Su padre, Luis Vallese, un inmigrante italiano, era dueño de una verdulería y había sido afiliado al MPE (Movimiento Peronista de los Extranjeros). En 1957, Felipe asiste a una escuela secundaria nocturna y se gana la vida como operador de máquinas en TEA (Transfilación y Esmaltación de Alambres). Al año siguiente, lo eligen delegado sindical. Tiene 18 años.

En febrero de 1958 desobedece, como varios otros compañeros, la orden de Perón de elegir a Arturo Frondizi para presidente y vota en blanco. Ese año participa de las movilizaciones estudiantiles en favor de la enseñanza laica y termina expulsado del colegio. También ese año va preso a la cárcel de Caseros, por organizar un paro. Vuelve a ser arrestado en enero 1959, por respaldar la huelga del frigorífico Lisandro de la Torre, en el barrio de Mataderos. Lo envían a un buque-cárcel de la marina junto con dirigentes más veteranos, como Sebastián Borro y Armando Cabo.

En abril de 1959, representantes de diversas agrupaciones juveniles peronistas realizan una asamblea general en el Sindicato de Empleados de Farmacia, cedido por Jorge Di Pascuale, el joven conductor del gremio, de 27 años. Del encuentro surge la Mesa Ejecutiva de la Juventud Peronista, integrada por Gustavo Rearte, Héctor Spina, Tito Bevilacqua, Tuli Ferrari y Felipe Vallese.

Cambio de guardia

En 1962 el gobierno de Arturo Frondizi aplica con intensidad el Plan de Conmoción Interna del Estado (Conintes). Más de 3.500 personas son detenidas; en su mayoría, peronistas que han contribuido con sus votos al triunfo del presidente que ahora los persigue y encarcela.

Un solo abogado presenta dos mil quinientos habeas corpus: su nombre es Fernando Torres y está vinculado desde 1954 a la Unión Obrera Metalúrgica. Entre los jóvenes militantes apresados y condenados a prisión, se encuentran Dardo Cabo, Carlos Alberto Burgos, Gustavo Rearte, Tuli Ferrari, Héctor Spina, Jorge Rulli, Envar el Kadri y Felipe Vallese.

El 27 de marzo de 1962 los militares destituyen a Frondizi y lo mandan preso a la isla de Martín García. Dos días después colocan en la Casa Rosada al presidente del Senado, José María Guido, un oscuro legislador por Río Negro.

En la mira

Ítalo Vallese, hermano de Felipe, relata que el muchacho y otros militantes juveniles que se reunían en el Sindicato del Calzado, en la calle Yatay, eran vigilados por la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE), poco conocida en aquellos años. "Más se conocía a la Coordinación Federal, organismo político represor de la Policía Federal. El hermano hace la siguiente narración: "El 23 de agosto de 1962, siendo aproximadamente las 23:00, Felipe sale de su casa. En Morelos y Canalejas (hoy Felipe Vallese) se despide de su hermano mayor, Ítalo. Se dirige por Canalejas hacia la calle Caracas. Al llegar a la altura de Canalejas al 1776, es interceptado por varios hombres. Se aferra a un árbol, tratando de aferrarse a la vida, como presintiendo que esta vez puede ser la última, como ya se lo habían advertido en otras oportunidades y pide ayuda. Para que se suelte, lo golpean. Logran reducirlo y lo introducen en una estanciera”.

Simultáneamente, en Plaza Irlanda, a pocas cuadras, otro grupo levanta a su hermano. Son trasladados a la comisaría primera de San Martín (provincia de Buenos Aires) y en días posteriores van siendo detenidos otros compañeros, compañeras y amigos de Felipe. En esta seccional son torturados y vejados. El 3 de septiembre recién se los "blanquea", bajo los cargos que Felipe poseía panfletos, libros y propaganda peronista. El caso toma estado público por la desaparición de estas personas. Dos jueces toman el caso, declaran falsas las acusaciones y después de tres meses de estar detenidos, torturados y humillados, son dejados en libertad. Pero Felipe Vallese no está entre ellos.

Las informaciones que han podido anudarse permiten señalar que fue trasladado a un destacamento de José Ingenieros y luego a la comisaría de Villa Lynch. Es allí donde se pierde su existencia y se lo considera desaparecido.

"Un hombre es torturado; sucumbe, o lo rematan, o se suicida; se escamotea su cadáver: no hay cadáver, por consiguiente no hay crimen. A veces un padre, una esposa, pregunta; se le responde: desaparecido, y el silencio vuelve a cerrarse". La frase pertenece a la escritora francesa Simone de Beauvoir y aparece al comienzo del libro “Felipe Vallese - Proceso al sistema”, patrocinado por la Unión Obrera Metalúrgica y publicado en agosto de 1965. Los autores fueron los abogados Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde, quienes contaron con la colaboración de Fernando Torres, asesor legal de la UOM.

Precursores de los años de plomo

El principal sospechoso de la muerte de Vallese es el oficial sub-inspector Juan Fiorillo, jefe de la Brigada de Servicios Externos de la Unidad Regional San Martín, que entonces tenía 31 años. Él dirige el secuestro y las sesiones de tortura.

El policía reaparece en 1974 como integrante de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A). Después del golpe militar del 24 de marzo de 1974, es lugarteniente del general Ramón Camps, jefe de la Policía de Buenos Aires. No pierde la costumbre: dirige el Comando de Operaciones Tácticas (COT) y tiene una oficina en la comisaría quinta, de La Plata, por donde pasan cientos de detenidos políticos. Con el apodo de "Tano" y "Saracho" es corresponsable del campo de concentración clandestino Omega, en la Capital Federal.

Fiorillo se retiró voluntariamente el 2 de diciembre de 1983 con el grado de comisario mayor, luego de ser jefe del Estado Mayor de la Policía. Era dueño de la agencia de vigilancia privada JF, en Vicente López, que fue clausurada en 2002 por el Ministerio de Seguridad de Buenos Aires.

Mientras la familia y los amigos buscan a Felipe, el Ministerio del Interior informa a los medios de comunicación que "el sumario administrativo arribó a la conclusión de que Vallese no estuvo nunca detenido en San Martín ni en ninguna otra dependencia subordinada a la jefatura de La Plata". El subsecretario del Interior es un abogado católico de 30 años, que mucho tiempo después publicará varios libros, entre ellos “Los pensadores de la libertad” (1986) y “Bajo el imperio de las ideas morales” (1987). Se llama Mariano Grondona.



Fuentes: AgenciaCTA.com /artículo del periodista y escritor Roberto Bardini.
www.pagina12.com.ar 
ww.lucheyvuelve.com
“Felipe Vallese, proceso al sistema”- Luis Eduardo Duhalde y Rodolfo Ortega Peña


martes, 21 de agosto de 2012

Marcos Aguinis, el veneno de no ser


En el Blog ChacoMundo, aparece en el día de hoy un artículo firmado por ese aprendiz de polemista y recalcado antiperonista, Marcos Aguinis. En el mismo, el autor intenta buscar nuevos argumentos para oponerse a la posibilidad de una reforma de la Constitución Nacional. 

Y la verdad es que el tipo no se guarda nada. La nota se titula “El veneno de la épica kirchnerista” y apunta a esa suerte de teoría psico-política trucha que viene empujando desde hace nueve años: consiste en que tanto Néstor como CFK, elaboraron un plan siniestro para someter al pueblo desde una épica de la justicia social y apoderarse de toda la riqueza argentina. Mientras más aplaude el pueblo (en este caso, un sujeto pasivo, inculto, ignorante, sometido, sin valores ni horizontes, casi animal), ellos van por todo, incluso la democracia y su Constitución. Ése sería el veneno de la épica K. 

Más abajo les dejo algunos párrafos del artículo. Pero traten de leerlo completo, sin calentarse mucho, es un buen ejercicio para poder entender cómo opera el odio antiperonista en la cabeza de algunos personeros de la real barbarie. Esa que sigue anidando en el pensamiento, la cultura y el sentimiento de aquellos sectores que pierden sus privilegios y ven amenazados sus intereses. 

Marcos Aguinis no vale demasiado por sí mismo, pero representa una referencia cultural para ciertos sectores sociales muy fragmentarios a nuestro gobierno que confunden fácilmente solidaridad y ayuda social con clientelismo, inclusión con gasto, educación pública con derroche, participación popular con sometimiento, idealismo juvenil con sueldo y épica política con veneno. Son argumentos que no pretender construir una política opositora sino esmerilar las que favorecieron a todos y todas. 

Hace unos largos años, en 1983, con la vuelta de la democracia, los compañeros de la JP de Merlo cantábamos nuestras primeras consignas políticas “revolucionarias”. Había una que me vino inmediatamente a la cabeza cuando leí este artículo, decía: 

La Juventud Peronista 
sale a la calle y pelea 
y cuando encuentra un milico, si! 
y cuando encuentra un gorila, si! 
sino lo caga, lo mea. 

Y para ser sincero, si me lo cruzara a Aguinis… le haría lo primero y lo segundo. 

  • "Un baúl lleno de palabras seductoras encubre el veneno que contiene la publicitada épica kirchnerista. La alienación, en gran parte, se consigue mediante bellos vocablos, como nacional, popular, inclusión, equidad, derechos humanos, modelo, justicia social, proyecto y otras por el estilo. Equivalen a las que usan y usaron los autoritarismos de diverso tinte. Basta echar un vistazo a la historia y la geografía. No hay dictador que no se autocondecore como el "elegido" de su pueblo". 
  • "Pero el veneno de la épica kirchnerista no presta atención a esas minucias. Néstor carecía de políticas de Estado, no le interesaba el beneficio de su país, sino el propio. Desde Santa Cruz evidenció que su meta, siempre, era saciar su adictiva hambre de poder y de las fortunas que el poder brinda. En lugar de sentirse un servidor del pueblo, el pueblo debía servir a sus ambiciones. "El Estado soy yo", le recordaba un sincero Luis XIV". 
  • "La corrupción se ha vuelto septicémica. El modelo consiste en profundizarla. Nada importante se hace para disminuirla. Desde lo alto se dibuja el camino. Si la yunta presidencial ha conseguido amasar una fortuna que no se podría fundir en varias generaciones, quienes se acercan a ella esperan lograr lo mismo. o un poco, aunque sea. Las fuerzas (¿paramilitares?) de Milagro Sala provocaron analogías con las Juventudes Hitlerianas. Estas últimas, sin embargo, por asesinas y despreciables que hayan sido, luchaban por un ideal absurdo pero ideal al fin, como la raza superior y otras locuras. Los actuales paramilitares kirchneristas, y La Cámpora, y El Evita, y Tupac Amaru, y otras fórmulas igualmente confusas, en cambio, han estructurado una corporación que milita para ganar un sueldo o sentirse poderosos o meter la mano en los bienes de la nación. Muchos de los blogueros que se ocuparán de insultar este artículo lo harán por la rabia que les produce un desenmascaramiento y el temor de perder sus mal habidos ingresos". 
  • "Asombra que tan poca gente (primero El y Ella, ahora sólo Ella) haya conseguido armar una tan poderosa legión de autómatas. Es patético ver cómo gente grande aplaude y sonríe ante el mínimo gesto que se manda la Presidenta mientras actúa por cadena nacional. Sometió a millones de argentinos, de los cuales una pequeña porción obtiene beneficios caudalosos y la mayoría debe conformarse con los subsidios de la mendicidad. En realidad, la épica kirchnerista no quiere terminar con la pobreza porque necesita de los votos que se retribuyen por subsidios y otros favores". 

viernes, 17 de agosto de 2012

La Educación Prohibida


¿Qué es?

La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.

La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película fue financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.

La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje. 

Sinopsis

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.




"La Educación Prohibida", Estreno Mundial 13 de Agosto del 2012
Sitio Web Oficial: http://www.educacionprohibida.com

Facebook: www.facebook.com/laeducacionprohibida

Twitter: @EdProhibida / #YoViLep

sábado, 11 de agosto de 2012

Si querés preguntar, preguntá...pero de verdad.



Interesante diálogo que brindó Cristina Kirchner a los medios de prensa al finalizar el acto.

Luego de inaugurar la nueva planta de Hidrodesulfuración de gasoil de YPF en Ensenada la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dialogó con la prensa. La primera mandataria sostuvo "que gracias a la recuperación de YPF, disminuyeron las importaciones de combustible".



domingo, 29 de julio de 2012

Las Universidades del Conurbano aplastan por sí mismas los argumentos de Clarín


En el día de hoy, Clarín no sólo espantó a sus lectores desde la tapa con el título "Militancia todo terreno: Sacan a presos de la cárcel para actos del kirchnerismo", sino que en las hojas siguientes, se dedica a bastardear la puesta en funcionamiento de las nuevas Universidades en el Conurbano Bonaerense a partir de un informe muy traído de los pelos de su redactora María Eugenia Duffard (egresada de la Universidad de San Andrés, redactora en el bisemanario Perfil, semanario La Tecla y colaboraciones en distintos medios opositores).

En dicho informe, se sostiene que a las mismas "las conducen dirigentes vinculados al kirchnerismo con pocos pergaminos docentes y manejan fondos abultados", y sin sonrojarse ante tanta infamia, arremeten con que "las universidades impulsadas por el kirchnerismo recibieron del Estado hasta cinco veces más por estudiante que la UBA".

Como ciudadano de un distrito como Merlo, desde donde se ha trabajado por más de 12 años en concretar el anhelo de miles de familias que vieron postergadas sus sueños profesionales por generaciones, siento la responsabilidad democrática de señalar el significado político, social, cultural y educativo que tienen y tendrán estas universidades, como la nuestra, la Universidad Nacional del Oeste (UNO).

Cuando en una sociedad se efectúan cambios profundos, surge la preocupación esencial acerca de la continuidad de las transformaciones implantadas; en nuestro caso, se trata del avance de un modelo político y económico de desarrollo con inclusión social.
Los procesos de cambio que se hacen irreversibles son acontecimientos políticos, económicos y sociales de gran magnitud y complejidad; por eso, no se los puede suponer lineales ni simplificar las soluciones. Cuando las transformaciones se hacen en democracia, benefician a las mayorías y funcionan bien, es necesario consolidarlas con múltiples acciones convergentes, de tal modo que sea muy difícil volver atrás.

Uno de los ejes del modelo comenzado en 2003 es la inclusión social; para que ese principio básico de la convivencia sea realidad, debe distribuirse con equidad el conocimiento; ello implica una reasignación de poder y de recursos. El conocimiento, en el sentido de noción, ciencia y sabiduría que señala el diccionario, marcará en este siglo el grado de justicia, democracia y productividad que tendrán las sociedades. En el plano político, el conocimiento es un eje fundamental de la inclusión social; por el contrario, la ignorancia es la base de la exclusión y la dominación.

En este ámbito, los gobiernos de los Presidentes Néstor y Cristina Kirchner han dado dos pasos fundamentales. El primero es el programa Conectar igualdad, por el cual en el período 2010-2012 se entregarán netbooks a cada uno de los 3,5 millones de alumnos de la educación secundaria pública; así, cualquiera sea el nivel de ingresos de los alumnos, se reducen drásticamente las desigualdades en el acceso a la información y la cultura.

El segundo hecho es que en los últimos años - para ser más precisos, entre el año 2009 y el 2010 -, se crearon cinco universidades en el Segundo Cordón del Conurbano Bonaerense: la Universidad Nacional del Oeste (UNO), la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), la Universidad Nacional de Moreno (UNM), la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), la Universidad Nacional de Jose C. Páz (UNPAZ).


La zona de influencia de las universidades del Conurbano Bonaerense abarca 24 partidos (divisiones administrativas) con un total de 9,9 millones de habitantes. De ellos, 6,3 millones viven en los partidos sedes de las universidades. Pensemos en el significado social y político que tiene una apertura educativa y cultural de esa magnitud, que beneficia a grupos sociales que de hecho estaban excluidos de la enseñanza universitaria.

Hoy se asientan 12 nuevas universidades en esa geografía que hace poco más de 20 años no existían, con más de 130.000 alumnos que están en rápido crecimiento. En su casi totalidad, esos estudiantes pertenecen a familias que jamás habían llegado a la universidad. Este hecho constituye un acto trascendente de la democracia argentina. No basta con la democracia formal que asegura el derecho de voto, si en los hechos la mayoría de las funciones de decisión son ejercidas sólo por quienes tienen títulos universitarios o los suplen con fortuna personal. Con la democratización del acceso a las universidades, esa vía está ahora abierta a los grupos de ingresos bajos.

Más aún: se trata de lo que tal vez sea el corazón político de la Argentina; y sin embargo, la gran mayoría de sus habitantes no podían adquirir la calidad de profesionales, condición casi necesaria para participar en la conducción del gobierno y de las empresas. Para decenas de miles de jóvenes que viven en el conurbano les era imposible concurrir a las universidades de Buenos Aires o La Plata por los gastos que implica el cambio de domicilio o el traslado (viaje, alimentación, insumos). Se producía una segregación que generaba exclusión social, pues desembocaba en un dualismo social: universidad para los sectores medios y altos, y oficios para el resto.

Un grupo importante de políticos y educadores no está de acuerdo con la creación de nuevas universidades, y si ya fueron creadas procuran retacearle recursos. Su principal argumento es la preservación de la calidad educativa, que según ellos disminuirían si se crearan nuevas universidades, que absorberían recursos presupuestarios, que tampoco alcanzarían para las nuevas universidades. Este argumento no parece sólido. En primer lugar, se confunde la excelencia educativa (que se adquiere en el post-grado) con el acceso a las calificaciones profesionales (que es propia del grado). En cuanto a la calidad de la enseñanza, las universidades del conurbano la tienen hoy en grado igual o superior a las universidades tradicionales (entre otros motivos, porque las clases las dictan los profesores titulares y no los ayudantes de cátedra, como suele ocurrir en las universidades multitudinarias).


La mitad del presupuesto está concentrada en 7 universidades: Buenos Aires (19%), Córdoba y La Plata, 7% cada una, Rosario y Tucumán 5% cada una, Cuyo 4% y Litoral 3%. Las restantes 39 universidades se reparten la otra mitad, con un promedio del 1,28% cada una; dentro de ellas, las doce universidades del conurbano reciben el 6,7% del total de las universidades nacionales, con un promedio de 0,55% para cada una por lo que parece excesivo atribuirles un presunto deterioro de la calidad educativa.[1]

Quienes se oponen a la expansión de las universidades del conurbano responden a la vieja técnica de patear la escalera después que se trepó, para que los demás no puedan subir. En el plano profesional significa impedir que otros diplomados puedan competir (para peor de otro origen social) y acentúa la concentración del conocimiento en las zonas urbanas ricas.

Más deplorables aún son las consecuencias políticas: implica conservar los puestos directivos del gobierno y de las empresas para quienes disponen de ingresos medios y altos; las dificultades para acceder al conocimiento que sufren los jóvenes de bajos ingresos, les impiden el acceso a los ámbitos donde se adoptan las decisiones. De acuerdo con una definición clásica, “educar no es enseñarle a alguien algo que no sabía, sino hacer de él una persona que no existía” (John Ruskin) [2]. Pues bien, los jóvenes que estaban excluidos de la universidad por sus bajos ingresos o por su lejanía, cuando accedan a ella van a existir como profesionales capaces de elaborar sus posiciones y de asumir funciones de orientación y conducción en la sociedad.


“En conclusión, si la universidad es una institución política y la política argentina se caracteriza por la dependencia, la universidad no puede ser más que un reflejo en el plano cultural y científico de esa misma situación. Por lo tanto, la política no la introduce en la universidad el estudiante sino el régimen a través del contenido de la enseñanza, la formación ideológica de los profesores, etc., en consecuencia, aún bajo la forma de “apoliticismo” se esconde una política determinada, que facilita el mantenimiento del actual estado de cosas.

Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes, ni mártires. Cada lucha debe de empezar de nuevo, separada de los hechos anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.”
Rodolfo Walsh

[1] Estimaciones del Presupuesto Universitario 2012, Secretaría de Políticas Universitarias, Ministerio de Educación de la Nación.
[2] John Ruskin ( Londres; 8/2/1819 - Brantwood; 20/1/ 1900)fue un escritor, crítico de arte y sociólogo británico, uno de los grandes maestros de la prosa inglesa. Influyó notablemente en Mahatma Gandhi. Abogó por un socialismo cristiano. 
* Alfredo y Eric Calcagno para Miradas al SUR http://sur.infonews.com/notas/las-universidades-del-conurbano-y-la-distribucion-del-conocimiento



jueves, 26 de julio de 2012

Evita, el dulce peligro de la posibilidad


Evita es la mejor metáfora de la Argentina. O mejor dicho es el rostro perfecto de la Argentina plebeya. Es la rabia de la pobreza en sus ojos, es la firmeza de las convicciones en la forma en que apretaba sus labios, la imposibilidad de un país mejor en la agonía de su voz y la alegría de la reivindicación en cada movimiento de sus manos. Evita es la Argentina barbárica, exuberante, mágica, jacobina. Humillada, enaltecida y derrumbada. Sacrificial y generosa. Brutal protectora de los derechos de los humildes, joven, muerta, profanada y eterna. Evita es el símbolo perfecto de la Argentina bastarda, esa que siempre le dolerá a los poderosos, a los ricos –sean de derecha o de izquierda–, a los hipócritas, a los genuflexos, a los traidores. Evita es un talismán. Un signo.

Escuchémosla: "Quiero rebelar a los pueblos. Quiero incendiarlos con el fuego de mi corazón. Quiero decirles la verdad que una humilde mujer del pueblo –¡la primera mujer del pueblo que no se dejó deslumbrar por el poder ni por la gloria!– aprendió en el mundo de los que mandan y gobiernan a los pueblos de la humanidad. Quiero decirles la verdad que nunca fue dicha por nadie, porque nadie fue capaz de seguir la farsa como yo, para saber toda la verdad. Porque todos los que salieron del pueblo para recorrer mi camino no regresaron nunca. Se dejaron deslumbrar por la fantasía maravillosa de las alturas y se quedaron para gozar de la mentira." Se trata de una mujer en contradicción dialéctica, en eterno y constante descenso. Entre la pobreza y la riqueza. Entre los ideales y el rencor, entre la generosidad y el invierno de su descontento, como diría William Shakespeare. Pero es algo más. Resuenan en sus palabras el eco crístico del "No vengo a traer la paz sino el fuego". Evita, al pie de su cruz –Mi Mensaje fue escrito poco antes de morir– construye su propio misticismo.

Pero escúchela. Imagínela, lector, en su lecho de muerte, rasgando el papel con la pluma. Escribiendo o dictando su testamento político. Su mensaje. Mi mensaje. Nuestro Mensaje. Imagine a esa muchacha de apenas 33 años, paupérrima de salud, enjuta, esquelética, escribir sobre la lealtad política: "Los enemigos del pueblo fueron y siguen siendo los enemigos de Perón. Yo los he visto llegar hasta él con todas las formas de la maldad y de la mentira. Quiero denunciarlos definitivamente. Porque serán enemigos eternos de Perón y del pueblo aquí y en cualquier parte del mundo donde se levante la bandera de la justicia y la libertad. Nosotros los hemos vencido, pero ellos pertenecen a una raza que nunca morirá definitivamente. Todos llevamos en la sangre la semilla del egoísmo que nos puede hacer enemigos del pueblo y de su causa. Es necesario aplastarla donde quiera que brote si queremos que alguna vez el mundo alcance el mediodía brillante de los pueblos, si no queremos que vuelva a caer la noche sobre su victoria."
 
No lo sabe. O sí, pero no lo dice. Pero allí entre sus palabras se entrevé la que ella considera indestructible: la alianza de los pueblos con sus líderes. Son los hombres o las mujeres las depositarias de las lealtades y no las ideas inaprensibles. Son los conductores los que interpelan los deseos y las voluntades de los pueblos para hacerlos realidad efectiva. El líder y el pueblo son una unión indisoluble. Evita lo escribe. No son las ideas ni las instituciones. Son los líderes. Ellos representan a las mayorías. Y no hay intermediarios. Ser leal al pueblo es ser leal al conductor y viceversa. Lo demás, son juegos de palabras, crucigramas, no mucho más.

Evita está allí. Frente a la muerte. Y no tiene la mansa resignación de las santas. Se sabe traicionada por su propio cuerpo. Por ese tumor que la corroe y la corrompe. Y muerde la vida, se enciende como una tea. Es el fuego de la patria, el mismo fuego que consumió a Mariano Moreno, a Encarnación Ezcurra. Es una fanática. Y hace de eso una bandera: "Los dirigentes del pueblo tienen que ser fanáticos del pueblo. Si no, se marean en la altura y no regresan. Yo los he visto también con el mareo de las cumbres. Solamente los fanáticos –que son idealistas y son sectarios– no se entregan. Los fríos, los indiferentes, no deben servir al pueblo. No pueden servirlo aunque quieran. Para servir al pueblo hay que estar dispuestos a todo, incluso a morir. Los fríos no mueren por una causa, sino de casualidad. Los fanáticos sí. Me gustan los fanáticos y todos los fanatismos de la historia. Me gustan los héroes y los santos. Me gustan los mártires, cualquiera sea la causa y la razón de su fanatismo. El fanatismo que convierte la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte. Por eso soy fanática. Daría mi vida por Perón y por el pueblo. Porque estoy segura que solamente dándola me ganaré el derecho de vivir con ellos por toda la eternidad. Así, fanáticas quiero que sean las mujeres de mi pueblo. Así, fanáticos quiero que sean los trabajadores y los descamisados. El fanatismo es la única fuerza que Dios le dejó al corazón para ganar sus batallas. Es la gran fuerza de los pueblos: la única que no poseen sus enemigos, porque ellos han suprimido del mundo todo lo que suene a corazón. Por eso los venceremos. Porque aunque tengan dinero, privilegios, jerarquías, poder y riquezas no podrán ser nunca fanáticos. Porque no tienen corazón. Nosotros sí. Ellos no pueden ser idealistas, porque las ideas tienen su raíz en la inteligencia, pero los ideales tienen su pedestal en el corazón. No pueden ser fanáticos porque las sombras no pueden mirarse en el espejo del sol. Frente a frente, ellos y nosotros, ellos con todas las fuerzas del mundo y nosotros con nuestro fanatismo, siempre venceremos nosotros. Tenemos que convencernos para siempre: el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y de los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor, se olvidan que Cristo dijo: '¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y qué más quiero sino que arda!' Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?"

¿Atendió a su prosa? "Eternos predicadores de la mediocridad" escribe con certera belleza. Y emula a Santa Teresa cuando la poeta escribe: "En mí yo no vivo ya / y sin Dios vivir no puedo / pues sin él y sin mí quedo / éste vivir qué será? / Mil muertes se me hará / pues mi misma vida espero / muriendo porque no muero." Y si no se convence del misticismo de Evita relea: "El fanatismo que convierte a la vida en un morir permanente y heroico es el único camino que tiene la vida para vencer a la muerte." Evita es entrega sin cálculo. Es pasión. Es poesía política en actos. Es un "momento estelar" en carne viva, como podría escribir el austríaco Stefan Zweig.
Evita es el peligro más dulce para un pueblo. Es el peligro de la posibilidad, de la dignidad, de la grandeza, la felicidad. Ella lo sabe y toma partido. Déjese enamorar y convencer, estimado lector: "La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia. Las fuerzas armadas sirven a la patria sirviendo al pueblo. El gran error de algunas fuerzas armadas consiste en creer que servir a la patria es una cosa distinta. Entonces, en aras de lo que ellos creen que es la patria, no les importa sacrificar al pueblo, sometiéndolo a las reglas de la prepotencia militar. En todos los siglos de la historia ha sucedido lo mismo. El espíritu militar ha considerado que el gran ideal de su existencia consistía en alcanzar la grandeza de la Nación y que, ante ese objetivo supremo se justificaba todo, incluso sacrificar la felicidad del pueblo. Perón nos ha enseñado que la felicidad del pueblo es lo primero; que no se puede hacer la grandeza de un país con un pueblo que no tiene bienestar. Las fuerzas armadas del mundo deben convencerse de esta absoluta verdad del peronismo. Si no es así, los pueblos mismos, por su propia mano, con la conciencia plena de nuestro poderío insuperable, las iremos borrando de la historia de la humanidad."
No deje que lo engañen. No hay nacionalismo trasnochado en Evita. No hay Nación de los monopolios ni de las corporaciones. No se trata de un fanatismo simbólico, de parafernalia, litúrgico. Se trata de algo más pequeño, más íntimo, más palpable. Una plebeya sueña con pequeñas cosas enormes. Para ella la patria es la felicidad del pueblo. No se trata de elucubraciones intelectuales excedidas de razón, sino de algo concreto: el bienestar. Estar bien.
Evita se está muriendo. Por lo tanto nada espera ya. No hay cálculo posible ni especulación. La espera la Nada más absoluta o la Historia. Por eso desprecia a los calculadores y los considera los principales enemigos del pueblo. "Los ambiciosos son fríos como culebras pero saben disimular demasiado bien –escribe recelosa, resentida, conspiradora–. Son enemigos del pueblo porque ellos no servirán jamás sino a sus intereses personales. Yo los he perseguido en el movimiento peronista y los seguiré persiguiendo implacablemente en defensa del pueblo. Son los caudillos. Tienen el alma cerrada a todo lo que no sean ellos. No trabajan para una doctrina ni les interesa el ideal. La doctrina y el ideal son ellos. La hora de los pueblos no llegará con ningún caudillo porque los caudillos mueren y los pueblos son eternos. Por eso es grande Perón, porque no tiene otra ambición que la felicidad de su pueblo y la grandeza de su Patria. Y porque ha creado una doctrina –una doctrina es un ideal– para que su pueblo siga su doctrina y no su nombre. Yo pienso, en cambio, que los pueblos cuando encuentran un hombre digno de ellos, no siguen su doctrina, sino su nombre. Porque en el hombre y en el nombre ven encarnarse a la doctrina misma y no pueden concebir la doctrina sin su creador. Por eso yo no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado tantas veces que yo soy peronista, no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. ¡La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices! Los caudillos en cambio, los ambiciosos, no tienen doctrina porque no tienen otra conducta que su egoísmo. Hay que buscarlos y marcarlos a fuego para que nunca se conviertan en dueños de la vida y las haciendas del pueblo. Yo los he conocido de cerca y de frente, y algunas veces incluso me han engañado, por lo menos momentáneamente. Hay que identificarlos y hay que destruirlos. La causa del pueblo exige nada más que hombres del pueblo que trabajen para el pueblo, no para ellos. En esto se distinguen los ambiciosos: en que trabajan para ellos, nada más que para ellos. Nunca buscan la felicidad del pueblo, siempre buscan más bien su propia vanidad y enriquecerse pronto. El dinero, el poder y los honores son las tres grandes 'causas', los tres 'ideales' de todos los ambiciosos. No he conocido ningún ambicioso que no buscase alguna de estas tres cosas o las tres al mismo tiempo. Los pueblos deben cuidar a los hombres que elige para regir sus destinos. Y deben rechazarlos y destruirlos cuando los vean sedientos de riqueza, de poder o de honores. La sed de riquezas es fácil de ver. Es lo primero que aparece a la vista de todos. Sobre todo a los dirigentes sindicales hay que cuidarlos mucho. Se marean también ellos y no hay que olvidar que cuando un político se deja dominar por la ambición es nada más que un ambicioso; pero cuando un dirigente sindical se entrega al deseo de dinero, de poder o de honores es un traidor y merece ser castigado como un traidor. El poder y los honores seducen también intensamente a los hombres y los hacen ambiciosos. Empiezan a trabajar para ellos y se olvidan del pueblo. Esta es la única manera de identificarlos. El pueblo tiene que conocerlos y destruirlos. Solamente así, los pueblos serán libres. Porque todo ambicioso es un prepotente capaz de convertirse en un tirano. ¡Hay que cuidarse de ellos como del diablo!"
 
Evita es implacable. Y no hay más Evita que Evita misma. No es ni peronista ni sindicalista ni montonera. Ella estará allí donde esté Perón, en cualquier momento y en cualquier lugar. Porque es él la encarnación de la doctrina y del ideal. Pensar otra cosa diferente a lo que ella misma escribe es realizar construcciones fantasmagóricas útiles y comprensibles en determinados momentos históricos pero obviamente sin ningún asidero político.
 
A esta altura, lector, usted estará pensando en cuál es el verdadero pensamiento de Evita. Y ella sabe que aún no ha resuelto la cuestión central de su mensaje. Por eso en las últimas páginas escribe su testamento revolucionario: "No puede haber, como dice la doctrina de Perón, más que una sola clase: la de los que trabajan. Es necesario que los pueblos impongan en el mundo entero esta verdad peronista. Los dirigentes sindicales y las mujeres que son pueblo puro no pueden, no deben entregarse jamás a la oligarquía. Yo no hago cuestión de clases. Yo no auspicio la lucha de clases, pero el dilema nuestro es muy claro: la oligarquía que nos explotó miles de años en el mundo tratará siempre de vencernos. Con ellos no nos entenderemos nunca, porque lo único que ellos quieren es lo único que nosotros no podremos darle jamás: nuestra libertad. Para que no haya luchas de clases, yo no creo, como los comunistas, que sea necesario matar a todos los oligarcas del mundo. No, porque sería cosa de no acabar jamás, ya que una vez desaparecidos los de ahora tendríamos que empezar con nuestros hombres convertidos en oligarcas, en virtud de la ambición, de los honores, del dinero o del poder. El camino es convertir a todos los oligarcas del mundo: hacerlos pueblo, de nuestra clase y de nuestra raza. ¿Cómo? Haciéndolos trabajar para que integren la única clase que reconoce Perón: la de los hombres que trabajan. El trabajo es la gran tarea de los hombres, pero es la gran virtud. Cuando todos sean trabajadores, cuando todos vivan del propio trabajo y no del trabajo ajeno, seremos todos más buenos, más hermanos, y la oligarquía será un recuerdo amargo y doloroso para la humanidad. Pero, mientras tanto, lo fundamental es que los hombres del pueblo, los de la clase que trabaja, no se entreguen a la raza oligarca de los explotadores. Todo explotador es enemigo del pueblo. ¡La justicia exige que sea derrotado!"

Es ingenua Evita en su enunciación. Allí se filtra su principal inocencia: la esperanza de que el hombre puede ser más bueno. No hay cientificismo, no hay método. Hay voluntad. Hay ternura revolucionaria. Existe en ella una racionalidad femenina potentísima: la racionalidad del corazón, como dijo alguna vez la actual presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esa ternura revolucionaria, esa racionalidad del corazón la llevó a preguntarse en las últimas páginas de su Mensaje: "¿Sabrán mis 'grasitas' todo lo que yo los quiero?"
 
Sus "grasitas" lo supieron y nunca lo olvidaron. La vida fue injusta con ella. Desgraciadamente, Evita nunca pudo saber todo lo que la quiso y la quiere su pueblo.
 
* Hernán Bienza para Tiempo Argentino
http://tiempo.infonews.com/2012/07/26/especiales-82051-evita-el-dulce-peligro-de-la-posibilidad.php
 
 

sábado, 14 de julio de 2012

Gracias Néstor!



Un pequeño homenaje para quien ha hecho tanto por la patria: Néstor Kirchner, el pingüino que vino con el viento del sur para volver a encausar definitivamente los destinos de la Argentina. Uno de esos seres que aparecen de vez en cuando y tienen tanta intensidad en sus vidas que son capaces de llevarse hasta la de ellos mismos.

Desde Merlo, una digna tierra peronista en el Conurbano Bonaerense, queremos expresar nuestro más fiel compromiso de seguir su legado, que es el mismo que iniciaron Perón y Evita, para lograr definitivamente una nación libre con un pueblo feliz.

VIVA PERON!!  VIVA EVITA!!  VIVA NESTOR!!!  FUERZA CRISTINA!!!